CONGREGACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO


Siento un llamado urgente a formar parte de una congregacón del Espíritu Santo e invitar a otros a unirse también, especialmente mediante el testimonio.
Esto es una certeza.
He superado muchas voces, que aún no han callado y quizás nunca lo harán. Pero la única voz que me interesa obedecer es la de Dios. Ni la del ego, ni la de las tentaciones, ni las del mundo. Hay "voces" que no son las de Dios que me dicen cosas como por ejemplo:

-No pierdas tiempo en esto-
-¿Quien te crees que sos para hacer esto?-
-Eres un pecador, no eres digno de semejante proyecto, ni te corresponde, ni lo mereces-
-Dedicate a triunfar según el mundo... como debe ser-
-Dios te quiere humilde, limitate a lo que hacen otros-

Pero hay una Voz, entiendo yo la más profunda, la del Espíritu que dice que a pesar de todas mis imperfecciones, de todas las dificultades que se presentan y presentarán, de que parezca un fracaso desde antes de comenzar, será el verdadero camino a la Felicidad, a la Salvación, será una auténtica colaboración a traer el Reino de Dios al mundo.

Me aseguré que esta Voz fuera realmente la de Dios estando de retiro en el Monasterio de la Pascua, del 3 al 15 de enero de 2017, es decir 12 días. En los cuales, oraba, leía la Biblia y textos de Fé, compartía las oraciones que allí se proponían, tanto la de Jorge (monje que allí habita) que principalmente es la lectura del Evangelio del día, repitiendo la frase que a uno más le llegue y luego se comenta, como también las de un grupo de oración y canto que estuvo unos días de retiro provenientes de la Parroquia Nuestra Señora del Líbano entre otras. Así como el rezo del, adoración al Santísimo en solitario, rezo del rosario del Espíritu Santo y el de la Misericordia. Además mediante charlas con las distintas personas allí presentes. Y también con el trabajo manual, en su mayoría cortando el pasto.

De todo esto saqué algunas conclusiones cabe destacar las siguiente:

  • No puedo ni debo hacerlo solo. Necesito orientación de al menos un sacerdote y un laico. Además que obviamente la del Espíritu Santo.
  • Tiene que ser una congregación que permita tanto el ingreso de religiosos como también de laicos. Es decir que debe ser lo más abarcativo posible dentro de los hijos de Dios.
  • Todo tiene que ser pura y exclusivamente para la Gloria de Dios, y para acercar su Reino a este mundo.
  • Cada paso debe ser dado cuando sea presentado por Dios. El ego y el mundo bloquean la voz del Espíritu Santo. Esto no debe ser llevado a cabo ni por la mente ni por el corazón, es decir ni por el pensamiento ni por el sentimiento, sino plenamente obra del Espíritu. Puramente Inspiración Divina.
  • Además, imitando a San Francisco de Asís abrí la Biblia al azar guiado por el Espíritu Santo pero en vez de 3, lo hice 7 veces, para ver cómo es que Dios quiere que se realice esta obra. Y luego hice lo mismo con un mensaje de La Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. A continuación están los pasajes y el mensaje.

    Primer pasaje: Sirácides 51, 1-8

    Te alabarte, mi Señor y mi Rey, te bendeciré, oh Dios, mi Salvador, y daré gracias a tu nombre. Porque te has hecho mi protector, mi apoyo,y no has permitido que se pierda mi cuerpo, que fuera presa de las calumnias, de las argucias de los mentirosos. ¡Cuando estaba frente a mis acusadores, tú me acompañaste y me libraste! ¡Grande es tu misericordia, grande es tu Nombre! me arrancaste de las fauces listas para devorarme, de las manos de los que querían quitarme la vida, me salvaste de múltiples pruebas, de las llamas sofocantes que me rodeaban: y no me quemé en medio del fuego! Me rescataste de la Morada de abajo y también de la lengua impura y mentirosa, cuando con sus calumnias me acusaban ante el Rey. Estaba yo al borde de la tumba, y mi vida oscilaba hacia la muerte. ¡Me rodeaban, pero nadie me ayudaba! ¡Buscaba un socorro humano, pero en vano! Me acordé, Señor, de tu misericordia, de tus intervenciones en el pasado, pues tú libras a los que en ti se apoyan y los salvas de manos del adversario.

    Segundo pasaje: 1 Crónicas 13, 1-3

    Trajeron el Arca de Yavé y la colocaron en medio de la tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron ante Dios víctimas quemadas y sacrificios de comuniones. Cuando David hubo acabado de ofrecer las víctimas consumidas por el fuego y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yavé, y repartió a todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, a cada uno, una torta de pan, una porción de carne asada y un pastel de pasas.

    Tercer pasaje: Mateo 13 24-30

    Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la cizaña. Entonces los servidores fueron a decirle al patrón: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, viene esa cizaña?» Respondió el patrón: «Eso es obra de un enemigo.» Los obreros le preguntaron: «¿Quieres que arranquemos la cizaña?» «No, dijo el patrón, pues al quitar la cizaña podrían arrancar también el trigo. Déjenlos crecer juntos hasta la hora de la cosecha. Entonces diré a los segadores: Corten primero la cizaña, hagan fardos y arrójenlos al fuego. Después cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas.»

    Cuarto pasaje: Lucas 5, 1-11

    Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar.» Simón respondió: «Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche, no pescamos nada; pero, si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían. Entonces hicieron señas a sus asociados que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador.» Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas; en adelante serás pescador de hombres.» En seguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

    Quinto pasaje: Efesios 6, 1-9

    Hijos, obedezcan a sus padres, pues esto es un deber: Honra a tu padre y a tu madre. Es, además, el primer mandamiento que va acompañado de una promesa: para que seas feliz y goces de larga vida en la tierra. Y ustedes, padres, no sean pesados con sus hijos, sino más bien edúquenlos usando las correcciones y advertencias que pueda inspirar el Señor. Siervos, obedezcan a sus patrones de este mundo con respeto y responsabilidad, con corazón sincero, como quien obedece a Cristo. No se fijen en si son vigilados o si ganarán consideración, pues ustedes son siervos de Cristo que hacen con gusto la voluntad de Dios. Hagan su trabajo con empeño, por el Señor y no por los hombres, sabiendo que el Señor retribuirá a cada uno según el bien que haya hecho, sea siervo o sea libre. Y ustedes, patrones, actúen con sus siervos de la misma manera y dejen a un lado las amenazas; tengan presente que ellos y ustedes tienen en el cielo un mismo Señor, y que ése no hace distinción de personas.

    Sexto pasaje: Ester 6, 1-14

    Pero esa noche el rey no pudo conciliar el sueño. Pidió que le trajeran el Libro de las Memorias, las Crónicas, y lo leyeron ante el rey. Llegaron al pasaje donde se narraba cómo Mardoqueo había denunciado a los dos eunucos del rey, Bigtán y Terés, los guardianes de la Puerta que habían querido asesinar al rey Asuero. El rey preguntó entonces: «¿Se ha hecho algo especial con Mardoqueo? ¿Se le ha dado alguna recompensa?» Los servidores del rey respondieron: «No se ha hecho nada con él». Entonces dijo el rey: «¿Quién anda en el patio?» Precisamente en ese momento Amán atravesaba el patio exterior del palacio real para ir a pedir al rey que mandara ahorcar a Mardoqueo de la horca que había preparado para éste. Los servidores del rey respondieron: «Es Amán quien anda en el patio». El rey dijo: «Díganle que entre». Amán entró y el rey le preguntó: «¿Qué se puede hacer con un hombre al que quiere el rey honrar?» Amán se dijo a sí mismo: «¡A quién más que a mí podría honrar el rey!» Y respondió al rey: «¿Quiere el rey honrar a alguien? Mande traer el rey un manto real que ya se haya puesto, un caballo en el que haya montado y en cuya cabeza se haya puesto una corona real. Entreguen el manto y el caballo a uno de los principales ministros del rey, pónganle el manto al hombre que el rey quiere honrar, háganlo subir al caballo y sáquenlo a pasear por toda la ciudad. Vaya alguien delante de él pregonando: Así se hace con el hombre al que el rey quiere honrar». El rey dijo entonces a Amán: «Apresúrate, toma ese manto y el caballo como has dicho, y haz todo eso con Mardoqueo, el judío, que se sienta en la puerta del rey. No olvides nada de lo que has dicho». Amán tomó el manto y el caballo, se lo hizo poner a Mardoqueo y lo paseó a caballo por la ciudad, e iba delante de él pregonando: «¡Esto es lo que se hace con un hombre a quien el rey quiere honrar!» Luego Mardoqueo regresó a la puerta del rey, mientras que Amán se volvía precipitadamente a su casa, avergonzado y tapándose la cara. Amán contó detalladamente a su mujer Zerés y a todos sus amigos lo que acababa de pasarle. Esos hombres sabios y también su mujer Zerés le dijeron: «Si Mardoqueo es de raza judía y si tú has comenzado a decaer, no podrás nada contra él. Tendrás que ceder ante él». Todavía estaban conversando cuando llegaron los eunucos a buscar a Amán para llevarlo al banquete que había preparado Ester.

    Séptimo pasaje: Hebreos 2, 1-18

    Por eso debemos prestar más atención al mensaje que escuchamos, no sea que vayamos a la deriva. Miren cuán inflexible era la Ley entregada por los ángeles, pues toda falta o desobediencia recibía su castigo. ¿Cómo, pues, escaparemos nosotros, si despreciamos semejante salvación? El Señor mismo la proclamó primero y luego la confirmaron aquellos que le oyeron. Dios ha confirmado su testimonio con señales, prodigios y milagros de toda clase, sin hablar de los dones del Espíritu, que reparte como quiere. En efecto, Dios no sometió a ángeles el mundo nuevo del cual estamos hablando. Alguien dijo en algún lugar: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el Hijo del hombre para que lo tomes en cuenta? Por un momento lo hiciste más bajo que los ángeles y luego lo coronaste de gloria y honor; todo lo pusiste bajo sus pies. Como ven, todo le ha sido sometido, y no se hace ninguna excepción. Es verdad que, por el momento, no se ve que todo le esté sometido, pero el texto dice: por un momento lo hiciste más bajo que los ángeles. Esto se refiere a Jesús, que, como precio de su muerte dolorosa, ha sido coronado de gloria y honor. Por gracia de Dios experimentó la muerte por todos. Dios, del que viene todo y que actúa en todo, quería introducir en la Gloria a un gran número de hijos, y le pareció bien hacer perfecto por medio del sufrimiento al que se hacía cargo de la salvación de todos; de este modo el que comunicaba la santidad se identificaría con aquellos a los que santificaba. Por eso él no se avergüenza de llamarnos hermanos, cuando dice: Señor, yo anunciaré tu nombre a mis hermanos, te celebraré en medio de la asamblea. Y también: Mantendré mi confianza en Dios. Aquí estoy yo y los hijos que Dios me ha dado. Puesto que esos hijos son de carne y sangre, Jesús también compartió esta misma condición y, al morir, le quitó su poder al que reinaba por medio de la muerte, es decir, al diablo. De este modo liberó a los hombres que, por miedo a la muerte, se pasan la vida como esclavos. Jesús no vino para hacerse cargo de los ángeles, sino de la raza de Abrahán. Por eso tuvo que hacerse semejante en todo a sus hermanos, y llegó a ser el sumo sacerdote lleno de comprensión, pero también fiel en el servicio de Dios, que les consigue el perdón. El mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba.

    Mensaje de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, dado en Salta el 17 de diciembre de 1995

    Queridos hijos: Os traigo la luz que ya teneís en vuestro interior, pero que no la podeís ver a causa de vuestros pecados, os voy a ayudar a que puedan ver la luz de Cristo en vuestros corazones. La obra de MISERICORDIA del Señor para con este pueblo, cruzará las fronteras y se esparcirá por el mundo entero. Hijitos. ¡Conviértanse! Todos. Atiendan mis enseñanzas, llega la Paz, llega el Amor, regocíjense por este llamado único y urgente de encontrar a Dios. ¡Alabado sea el Señor!

    Aún no he podido consultar con un guía espiritual que significan estas cosas, pero tengo algunas nociones de algunos pasajes que entiendo son así. De todas formas, una vez que lo haya consultado podré realmente afirmarlas. A modo de aclarar lo que entiendo Dios está pidiendo es que pongo un listado de formas en las que entiendo se debe vivir en lo que sería esta congregación:

  • Misas carismáticas.
  • Grupos de oración, oración, oración y canto.
  • Repartir los bienes con las personas que lo necesitan.
  • Trabajar por un salario, sea como empleado, sea como jefe.
  • Que tanto las familias como los religiosos sean parte de la congregación.
  • Actividad hortícola.
  • Actividad ganadera o de granja y pesca.
  • Dejarse guiar por el Espíritu Santo, que también se encuentra en las palabras del confesor y/o guía espiritual, y en los hermanos en Cristo.
  • No significa que todos deban hacer absolutamente todas estas cosas, pero si estas cosas deben ser parte de la congregación. En el total de todos los congregados tienen que realizarse todas estas cosas. Al menos así lo vengo entendiendo hasta febrero 2017.

    Habiendo dicho todas estas cosas, solo resta copiar lo que escribí guiado por el Espíritu Santo en diciembre de 2016, en cuanto se me presento el tema de la congregación, son una serie de consejos, o guía para llevar a cabo todo esto.

    1. Dios debe ser el centro de nuestra vida.
    2. La oración y la adoración son la principal herramienta.
    3. Ayudar al prójimo con obra y palabra, desde la sincera humildad.
    4. Ayudarlo sintiéndose agradecido de poder hacerlo, nos ayudamos a nosotros mismo al hacerlo. Recibimos más de lo que damos, sea material, intelectual, afectivo o espiritual.
    5. Rezar el Rosario solo, en familia (de sangre o espiritual) y en grupo.
    6. Rezar el Rosario de la Misericordia al menos tres veces al día. A la mañana, a las 15 y antes de dormir.
    7. Ayunar no necesariamente con comida. Sino con lo que haya en este mundo que más nos cueste desprendernos.
    8. Contemplar la Infinita Misericordia de Dios.
    9. Alabar e implorar cada momento al Espíritu Santo y dejarse llevar por Él desde el discernimiento, sacrificando incluso nuestra propia voluntad. Ser felices al hacerlo. Seguir la Voluntad de Dios es EL camino a la felicidad.
    10. Consagrarse cada día a Jesús y María con verdadera devoción. Esto es lo que nos dará fuerza junta a la oración y adoración.
    11. La música es importante. Darse tiempo para contemplar a Dios a través de ésta.
    12. Adorarlo. Bendecirlo. Alabarlo. Glorificarlo. Con Fé.
    13. El pecado aleja de Dios. Tener mucha conciencia de esto y pedir al Arcángel San Miguel que nos defienda en nuestra batalla.
    14. Tomar las manifestaciones divinas de forma que nos hagan más humildes, "Felices los que creen sin haber visto.". Evitar vanidad, alegrarse de tener Creer sin pruebas.
    15. Primero Dios, Segundo Dios y luego Dios.
    16. Ir al encuentro de Jesús a través de la Santa Virgen María.
    17. Gran devoción por los santos.
    Además de lo escrito anteriormente, tratemos de cultivar las siguientes cualidades: Que Dios tenga Misericordia de nosotros pues no somos dignos de su Amor.
    Dios Bendiga a la humanidad.
    Todo Honor y toda Gloria a Dios.
    Amén

    Si has leído todo y deseas participar de alguna forma, o ayudarme con esta obra, te agradezco te contactes conmigo.



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